Atención en Villa Ballester, BsAs, Arg.
A partir de la segunda mitad del siglo XX la población argentina mostró cambios sostenidos en la composición por sexo y estructura por edad. La información del INDEC señala que en el primer aspecto se observa una progresiva disminución de la relación de masculinidad, en tanto que en el segundo se evidencia un paulatino envejecimiento de la población, sólo comparable con Uruguay y Chile dentro del continente latinoamericano.
Esta situación es consecuencia del descenso sostenido de la fecundidad y la mortalidad, y efecto de las migraciones internacionales. En la Argentina residen 3.587.620 adultos mayores, constituyendo el 9,9% de la población total. En ese universo, la relación es de 94,9 hombres por cada 100 mujeres, provocando un marcado proceso de feminización.
El proceso de envejecimiento se hace claro a partir de 1970 y avanza en forma sostenida hacia el año 2015, año en el que se calcula que los adultos mayores llegarán a 4.634.202 personas, es decir el 10,92% de la población total. La tasa de natalidad se estima que descenderá de 18 por mil en el quinquenio 2000-2005, a 16,8 por mil en 2010-2015. y la tasa de mortalidad descenderá de 7,9 por mil en 2000-2005 a 7,7 por mil en 2010-2015.
La participación de personas nacidas en el extranjero sobre la población total descendió continuamente desde 1914, cuando llegaba al 29,9%, y pasó a ser del 13% en 1960. De allí en adelante se mantuvo la tendencia decreciente hasta llegar a representar sólo el 4,2% de la población total en 2001.
Las condiciones de vida en nuestro país los ubican en
situación de pobreza. Según el INDEC, Encuesta
Permanente de Hogares (primer semestre de 2004) 23,2% de las
personas de 65 años y más son pobres. Un indicador
importante es la cobertura de salud: 18,7% de ellos no tiene
cobertura de obra social o plan de salud privado. Debido a estas
características y otras que se entretejen con
modificaciones en los vínculos familiares hacen que sean
un un grupo "vulnerable".
Esto deriva en el surgimiento de situaciones de conflictos,
estrés y sentimientos de desamparo. Los cambios acelerados
y las transformaciones en la estructura y composición de
las familias hacen necesario la adaptación a nuevas formas
de organización y distribución de roles. Es
necesario re-evaluar el lugar social que se adjudica a los
mayores en la sociedad actual para que sea, más equitativa
y sin exclusiones.
Los adultos mayores requieren de actividades con un
sentido, o sea permitan una forma real de pertenencia social . Es
importante en un trabajo con adultos mayores trazar pautas que
conlleven a que la vejez sea asumida de manera distinta y
dinámica.
Es tiempo de que reconozcan las ganancias del conocimiento que
adquirieron con los años, la sabiduría que tienen,
el humor, es tiempo de que se conozcan y puedan integrarse con
deseos propios. Adriana Saldaña Lozano afirma que "Los
adultos mayores enseñan que, incluso cuando se pierden
algunas cosas, como la juventud, se encuentran otros dones como
el del autoconocimiento"